Nací en Venezuela en 1997 y la escritura ha sido mi refugio desde niña. Escribir en mi diario a los 7 años era mi momento más esperado. Ahora, además de amar escribir, quiero conectar con otrxs a través de mis letras, hacerles sentir acompañadxs y menos solxs. Me identifico con una frase de una de las canciones Canserbero, un gran artista de mi país, "soy un mensaje viviente". Quiero ser esa voz que falta, que abrace y caliente corazones rotos, que dé un espacio seguro a quienes lo necesitan. Mi misión es sanar con palabras, denunciar injusticias y ser un impulso para otras mujeres. Como diría uno de mis comediantes favoritos, José Rafael Guzmán, "hasta que sea asombroso", siempre. Palabra por palabra, podemos cambiar el mundo. Por quienes se ven obligadxs a callar y por quienes buscan un alma que les abrace y les comprenda en los momentos más difíciles.