Pertenecer al colectivo LGTIQA+ sigue siendo un factor de riesgo en muchos países donde miles de personas ven vulnerados sus derechos más fundamentales. Persecuciones, violencia, discriminación, asesinatos o torturas son algunas de las vivencias que relatan las personas LGTBIQA+ refugiadas que huyen de entornos donde su integridad física y psicoemocional queda en manos de la desprotección y desamparo por el Estado.
En países como Mauritania, Irán o Afganistán, la homosexualidad y las identidades diversas siguen siendo perseguidas considerándose prácticas ilegales. Cabe destacar que, según relata Human Dignity Trust (2026)[1], alrededor de 41 estados criminalizan judicialmente las relaciones entre personas del mismo sexo, de los cuales, al menos 6 de estos países aplican la pena de muerte como respuesta.
Pero sin ir más lejos, en España a pesar de los avances legislativos en materia de igualdad (Ley 13/2005 del matrimonio igualitario- L.O. 4/2023 para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI), el repunte de violencia perpetrada a las personas del colectivo LGTBIQA+ se han incrementado como consecuencia del auge de discursos de la ultraderecha y el avance de las ideas conservadoras. Según FELGTBI (2026), las agresiones físicas y verbales hacia personas LGTBIQA+ se incrementado del 6,89% en el año 2023 al 16,25%[2].
Incorporando la perspectiva interseccional, cabe destacar que el derecho de asilo se instaura formalmente con la Convención de Ginebra de 1951, redactada tras la II Guerra Mundial a consecuencia del desastre humanitario causado en Europa por el conflicto bélico. Ya en su Art. 1A (2), no menciona explícitamente la persecución por motivos de género, identidades diversas o pertenencia al colectivo LGTBIQA+. Sin embargo, a raíz de los criterios de ACNUR y la jurisprudencia a nivel internacional, tanto la violencia machista como el colectivo LGTBIAQ+ se incluye en la categoría jurídica de “pertenencia a un determinado grupo social”. El derecho de asilo es un pilar fundamental de los derechos humanos que, actualmente se encuentra gravemente amenazado a consecuencia del nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo (PEMA)[3].
El Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea, dos organismos que deberían de velar por el cumplimiento de los derechos humanos, han endurecido drásticamente las leyes migratorias, creando centros de retorno fuera de las fronteras comunitarias, facilitando los expedientes de expulsión y reduciendo las garantías de protección a las personas solicitantes de asilo. Dichas medidas agravan la situación de las personas pertenecientes al colectivo LGTBIQA+, obligándolas a volver a sus países de origen o a terceros Estados donde sus vidas verdaderamente corren peligro.
Y tú, ¿todavía piensas que no es necesario conmemorar el mes del orgullo?
[1] Human Dginity Trust (2026). Map os Jurisdictions that Criminalise LGBT People.
[2] FELGTBI (2026). Informe sobre Delitos de Odio y Discriminación hacia las personas LGTBIQA+ en España.
[3] Consejo de la Unión Europea (2026). El Pacto de la UE sobre Migración y Asilo. Políticas del Consejo Europeo.



