Hay historias que se escriben para entretener y otras que nacen de la necesidad de poner palabras a aquello que durante mucho tiempo permaneció en silencio. Con Las malvas de mi piel, Juliett París convierte una experiencia profundamente personal en una novela sobre la violencia de género, el abuso psicológico y el complejo camino hacia la reconstrucción.
Hablamos con la escritora sobre el proceso de escribir desde la herida, la importancia de alzar la voz y los proyectos que ya empiezan a tomar forma.
Hay libros que nacen de la imaginación y otros de una necesidad. ¿En qué momento sentiste que Las malvas de mi piel tenía que existir?
Lo primero cuando estuve fuerte para contar esta historia. Además me he dado cuenta de que aquello contra lo que estamos luchando, la violencia de género, sigue aumentando y es imprescindible alzar la voz.

Has contado que la novela parte de una experiencia personal. ¿Cómo fue transformar un dolor tan íntimo en una historia de ficción? ¿Hubo momentos en los que pensaste en abandonar el proceso?
Nunca pensé en abandonar pero sí que tuve momentos de descanso ya que revives una dolorosa historia y las emociones se pueden descontrolar.
El libro habla del abuso, pero también de la reconstrucción. ¿Qué significa para ti reconstruirse?
Aprender a aceptarse, gustarse y quererse. Lo demás ya se irá definiendo
A menudo se habla de la violencia de género desde las agresiones físicas, pero mucho menos del control, la manipulación o la dependencia emocional. ¿Crees que todavía nos cuesta identificar esas formas de violencia porque están muy normalizadas?
Exacto, no sólo están normalizadas sino idealizadas. Incluso interpretamos celos como muestra de amor, o el control como muestra de preocupación. No es fácil detectar y definir dónde está el límite
Escribir una novela así implica volver una y otra vez sobre emociones difíciles. ¿Qué te sostuvo durante el proceso? ¿Hubo algo o alguien que te ayudara a no perderte mientras escribías?
Yo misma, era mi propia terapia. Sabía que un paso a la recuperación era sincerarme y seguir escribiendo.
Si pudieras sentarte hoy frente a la mujer que eras cuando comenzó esa historia, ¿qué le dirías?
Valórate mucho, quiérete infinito, no dejes que nadie te pise ni te haga sentir de menos. Creo que es crucial trabajar la autoestima y la fuerza interior.
Más allá de ser escritora, ¿quién es Juliett París cuando cierra el ordenador? ¿Qué pequeñas cosas te devuelven la calma o la hacen sentirse en casa?
He aprendido a vivir feliz en mis circunstancias , a valorar todo lo que tengo y no echar de menos lo que se fue. Tan sencillo como perderme por Madrid, leer, pasar tiempo con mi perrita, gente buena que me quiere, no necesito mas. He aprendido a ver lo afortunada que soy y aprovechar la vida.

En Diversa solemos terminar preguntando por el futuro. Después de una novela tan personal, ¿qué viene ahora para Juliett?
Mas cositas personales, siempre enfocado a la mujer valiente que sigue el ritmo de su corazón y sobrevive a la vida. Tengo un proyecto a medias ya, y otro también en la cabeza, todo relacionado a las múltiples vidas que una mujer atraviesa.



