¿Y si no hacer nada fuera el acto más revolucionario del 2026?

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¿Te has fijado? Vivimos en una carrera que no termina nunca. Que si el glow up, que si el último podcast, que si viajar, que si ser la mejor en el trabajo y, además, estar siempre disponible. Existe un término llamado Niksen, una filosofía holandesa que llega para salvarnos del agotamiento: el placer de, simplemente, no hacer nada.

Y no, no hablamos de ver series o hacer scroll en TikTok (eso sigue siendo «consumir»). Hablamos de mirar por la ventana, dejar que la mente divague o sentarte a sentir el sol sin más objetivo que estar ahí. Parar no es perder el tiempo, es recuperarlo. La ciencia nos da la razón (aunque nos cueste creerlo).

No es solo una sensación de cansancio; es biología. Estudios recientes en neurociencia aplicada al bienestar indican que cuando «apagamos» el modo productivo, se activa la Red Neuronal por Defecto (RND).

Esta red es la que se encarga de procesar nuestras experiencias, consolidar la memoria y, curiosamente, disparar la creatividad. De hecho, hay estudios recientes que nos dicen que más de la mitad de los trabajadores españoles (55 %) afirman haber sufrido burnout (agotamiento profesional), lo que apunta a una creciente crisis de salud mental. Al final, va a resultar que practicar el Niksen no es un lujo, es una herramienta de salud pública.

Cómo practicar el Niksen sin morir en el intento (ni sentir culpa)

Si eres de las que se siente mal si no está haciendo algo «útil», te entiendo perfectamente. Por eso, aquí tienes una guía rápida para empezar poco a poco:

El ritual de la ventana: Dedica 5 minutos al día a mirar por la ventana. Sin música, sin podcast. Solo observa el movimiento de la calle o las nubes. Es el entrenamiento básico del Niksen.

Micro-pausas de transición: Entre una tarea y otra (por ejemplo, al cerrar el portátil y antes de empezar a cocinar), quédate quieta un par de minutos. Deja que tu cerebro entienda que una etapa ha terminado antes de saltar a la siguiente.

Abúrrete con orgullo: El aburrimiento es la antesala de las mejores ideas. No lo tapes con el móvil. Deja que el silencio te cuente cosas.

Cero expectativas: El objetivo del Niksen es no tener objetivo. Si te relajas, genial; si no, también está bien. Solo estás «siendo».

Tu valor no es tu productividad

Parece que, si no somos productivas, no valemos. Pero hay que aprender a reivindicar el derecho al descanso.

Así que, esta semana, te propongo un reto: regálate esos minutos de vacío total. Sin móvil, sin culpa. Porque para seguir cambiando el mundo, primero tenemos que estar presentes en el nuestro.

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