En un giro dramático y sin precedentes de la política internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el 3 de enero que ordenó una operación militar en Venezuela que terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Estados Unidos para enfrentar cargos judiciales.
Según fuentes oficiales estadounidenses, la intervención incluyó ataques aéreos y acciones coordinadas de fuerzas especiales que sacaron a Maduro de Caracas en la madrugada del sábado. El operativo, denominado Operación Resolución Absoluta, duró aproximadamente 40 minutos. Wikipedia
Tras la detención, Trump ofreció una rueda de prensa desde Mar-a-Lago (Florida), donde afirmó que Estados Unidos “dirigirá Venezuela hasta que pueda haber una transición segura, adecuada y sensata” hacia un nuevo liderazgo. El presidente norteamericano presentó esta intervención como un paso necesario para “liberar” a Venezuela y frenar el narcotráfico, aunque no detalló el alcance exacto ni la duración de ese control.
Trump: ¿Guerra, narco o petróleo?
Trump describió a Maduro como un “dictador” y “capo de una vasta red criminal” responsable de enviar drogas hacia Estados Unidos, argumentos que ha usado para justificar la acción sin la aprobación previa del Congreso estadounidense. Además, prometió que empresas petroleras de EE.UU. reconstruirán y gestionarán la producción petrolera venezolana, pese a que el embargo actual contra el crudo venezolano permanece vigente.
La administración Trump no descartó el uso de fuerzas terrestres adicionales si fuera necesario, y subrayó que la misión fue diseñada para reducir amenazas transnacionales, aunque críticos han señalado que esas explicaciones parecen estar entrelazadas con intereses energéticos y estratégicos.
Reacciones locales e internacionales
La respuesta mundial ha sido dividida y tensa. Mientras algunos líderes aliados de Trump elogiaron la operación como un avance contra la dictadura venezolana, otros denunciaron una violación flagrante del derecho internacional y de la soberanía venezolana. Gobiernos de América Latina y actores globales han convocado a reuniones de emergencia para evaluar la situación.
Dentro de Venezuela, el ambiente es de incertidumbre. La Vicepresidenta Delcy Rodríguez fue nombrada como presidenta interina por la Corte Suprema local, pero rechazó de inmediato la intervención estadounidense, calificándola de agresión ilegítima y exigiendo la liberación de Maduro.
En Caracas y otras ciudades, las explosiones y bajos vuelos de aeronaves en la madrugada marcaron el inicio de la operación, generando temor y, al mismo tiempo, protestas tanto a favor como en contra del gobierno interino y la presencia estadounidense.
¿Qué sigue?
Maduro y su esposa permanecen recluidos en Nueva York, esperando una audiencia judicial en Manhattan, mientras Washington trabaja en un plan para administrar el país hasta que se concrete una transición considerada “segura por Estados Unidos”. La intervención estadounidense ha reabierto un debate global sobre soberanía, legalidad internacional y la búsqueda de soluciones pacíficas a las crisis políticas



