Beyoncé, Cowboy Carter y el Racismo Estructural en la Industria Musical
De la Super Bowl a los Grammy: Un viaje que empezó en Navidad
Desde la pasada Navidad, quería escribir sobre Beyoncé. Aquella noche, mientras muchos celebraban con sus familias, Beyoncé nos regaló una presentación inolvidable en el Super Bowl que dejó claro que su arte sigue rompiendo esquemas. Sin embargo, decidí esperar.
Y ahora, tras su victoria en los Grammy 2025, este momento se siente más relevante que nunca. Porque, aunque para Beyoncé ganar un Grammy no es ninguna novedad, esta victoria es diferente. No es solo un reconocimiento más en su carrera; es un reflejo de las complejidades de una industria que, hasta ahora, no había sabido reconocer plenamente su impacto.
Una victoria histórica en un género que no la esperaba
Beyoncé hizo historia al ganar el Grammy al Álbum del Año por Cowboy Carter, un disco de country. Sí, country. Un género históricamente dominado por artistas blancos y que ha sido utilizado para excluir a las voces negras que, paradójicamente, también forman parte fundamental de sus raíces.
Que Beyoncé triunfara en un espacio que no ha sido el suyo tradicionalmente no solo demuestra su versatilidad como artista, sino también el poder de desafiar las estructuras que buscan encasillar a las mujeres negras en ciertos géneros o roles. Pero, ¿por qué tuvo que ser en el country donde finalmente fue reconocida con el premio más importante?

¿Por qué Lemonade y Renaissance no fueron suficientes?
Lemonade (2016) no solo fue un álbum musical; fue una obra de arte visual, un manifiesto político y un grito de resistencia. Fue aclamado por la crítica y considerado uno de los álbumes más influyentes de la década. Sin embargo, perdió frente a 25 de Adele. Incluso Adele al recibir el premio, admitió que Beyoncé merecía el galardón, diciendo que Lemonade era «tan monumental».
Luego, en 2022, Renaissance trajo un homenaje vibrante a la música negra y queer, redefiniendo el sonido de la música pop contemporánea. Pero, una vez más, Beyoncé fue ignorada, y el premio fue para Harry Styles. ¿Qué nos dice esto sobre la forma en que la industria valora (o no) las contribuciones de las mujeres negras, incluso cuando lideran la conversación cultural?
El peso del racismo en la música country: El caso de Linda Martell
La historia de Linda Martell es un recordatorio de cómo el racismo ha silenciado voces negras en la música country. Martell fue la primera mujer negra en presentarse en el Grand Ole Opry en los años 70, pero su carrera fue truncada por la discriminación sistémica. A pesar de su talento, fue marginada hasta el punto de abandonar la música y trabajar como conductora de autobús escolar.
Beyoncé ha reconocido este legado en Cowboy Carter, rindiendo homenaje a Martell y asegurándose de que su historia no quede en el olvido. Sin embargo, el hecho de que Martell nunca tuviera la oportunidad de alcanzar su máximo potencial muestra cuán profundas son las raíces del racismo en la industria.
Beyoncé abre puertas, pero ¿quiénes deciden quién pasa?
Beyoncé no solo ha desafiado las barreras para ella misma, sino que también ha abierto caminos para otras artistas negras dentro del country y más allá.
Su visibilidad y éxito permiten que nuevas generaciones de mujeres negras se sientan con derecho a ocupar estos espacios. Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿quién decide quién es reconocido? ¿Quiénes son los que controlan las puertas de acceso en la industria musical?
35 Grammys y una sola victoria al Álbum del Año: ¿Qué nos dice esto?
Beyoncé ha ganado 35 premios Grammy en su carrera, lo que la convierte en la artista más premiada en la historia de estos galardones. Sin embargo, hasta este año, nunca había ganado el premio al Álbum del Año. ¿Cómo es posible que la artista más reconocida por la Academia no haya recibido su máximo galardón por sus obras más icónicas?
Esto no es una simple omisión; es un reflejo de cómo el racismo estructural opera en la industria musical, premiando a Beyoncé en categorías específicas mientras se le niega el reconocimiento más importante.
¿Quién vota en los Grammy? El racismo también está en las decisiones individuales
Una pregunta esencial es: ¿quiénes son las personas que votan en los Grammy? La industria musical, como muchas otras, está dominada por personas blancas en posiciones de poder que deciden qué artistas merecen ser reconocidos. Esto no es un detalle menor; es una parte integral de cómo el racismo estructural se manifiesta.
No se trata solo de instituciones abstractas, sino de decisiones individuales que, sumadas, perpetúan desigualdades. Beyoncé no fue ignorada por accidente. Fue el resultado de un sistema que históricamente ha minimizado las contribuciones de los artistas negros.
El cambio empieza por las personas: El verdadero mensaje tras la victoria de Beyoncé
El caso de Beyoncé nos muestra que el cambio estructural no ocurre de la noche a la mañana. Su victoria este año es histórica, sí, pero no es suficiente. El racismo estructural no desaparece con un solo premio. Sin embargo, lo que podemos aprender de su historia es que el cambio empieza con las personas.
Cada votante en los Grammy, cada productor, cada oyente, tiene un papel en la construcción de una industria más justa. Y aunque a veces parezca que el progreso es lento, cada pequeña decisión cuenta. La historia de Beyoncé es un recordatorio de que la lucha contra el racismo es constante y que el reconocimiento de hoy no borra las injusticias de ayer.
Rompiendo barreras en España: Buika, Desirée Bela-Lobedde y Asaari Bibang
Este fenómeno de romper barreras no es exclusivo de Estados Unidos. En España, mujeres negras como Buika, Desirée Bela-Lobedde y Asaari Bibang están desafiando las estructuras racistas en sus respectivos campos. Buika, con su poderosa voz y fusión de flamenco, jazz y soul, ha reclamado su lugar en un género profundamente arraigado en la identidad española, desafiando estereotipos y expandiendo los límites del arte.

Desirée Bela-Lobedde, escritora y activista afrofeminista, ha creado espacios para reflexionar sobre la experiencia de ser negra en España, mientras que Asaari Bibang, actriz y comediante, utiliza el humor para cuestionar las narrativas dominantes y visibilizar las historias de las mujeres negras.
Estas mujeres, al igual que Beyoncé, no solo están creando arte; están desafiando sistemas. Y su éxito es un recordatorio de que la lucha contra el racismo estructural es global, y que cada voz que se alza es un paso más hacia una sociedad más justa.



