La moda, durante mucho tiempo, ha sido un reflejo de estándares que excluían a muchxs. Sin embargo, en los últimos años, hemos visto cómo algunas marcas están rompiendo moldes y abrazando la diversidad en todas sus formas. Vamos a explorar cómo Savage X Fenty, Gucci MX y Collina Strada están liderando este cambio.
Savage X Fenty: inclusión en cada puntada
Desde su lanzamiento en 2018, Savage X Fenty, la marca de lencería de Rihanna, ha revolucionado el mercado. No se trata solo de ropa interior; es una declaración de que todos los cuerpos son dignos de ser celebrados. Sus desfiles son una fiesta de diversidad, donde modelos de todas las tallas, colores y géneros desfilan con confianza y estilo. La marca ofrece tallas que van desde la XS hasta la 5XL, asegurando que nadie quede fuera.
Gucci MX: moda sin etiquetas
En 2020, Gucci dio un paso audaz al lanzar Gucci MX, una línea que borra las fronteras de género en la moda. Esta colección no binaria ofrece prendas y accesorios que pueden ser usados por cualquier persona, sin importar su identidad de género.
La iniciativa busca deconstruir el binarismo establecido y promover una moda más inclusiva. Como menciona un artículo en Elle México, esta nueva categoría comprueba que los días de elegir entre comprar únicamente en la sección de “dama” o “caballero” han terminado por completo.
Collina Strada: moda con propósito
Collina Strada, bajo la dirección de Hillary Taymour, es más que una marca de moda; es un movimiento hacia la sostenibilidad y la inclusión. Sus desfiles son conocidos por presentar una amplia gama de modelos, incluyendo personas de diferentes edades, tallas y capacidades.
La marca aborda temas como el cambio climático y la responsabilidad social, integrándolos en sus diseños coloridos y vanguardistas. Collina Strada pone el foco de atención en la diversidad y la inclusión como pilares fundamentales de la marca.
Entre el «Washing» y la lucha verdadera
Hoy, muchas marcas caen en prácticas de pinkwashing, racialwashing o genderwashing. Apropiarse de luchas feministas, antirracistas y LGTBIQ+ para vender productos, sin cambios reales en la estructura de la industria, es una trampa recurrente. Se exhiben cuerpos diversos en campañas, mientras detrás de cámaras persisten la explotación y las violencias laborales, especialmente hacia mujeres y comunidades del sur global.
Queremos transformación, no eslóganes
La moda debe dejar de tratar la diversidad como una cuota. La verdadera transformación exige revisar quién diseña, quién decide y quién se beneficia. Queremos que los cuerpos que sostienen esta industria sean quienes lideren el cambio.
La inclusión no es una tendencia: es una exigencia de justicia social. Queremos un mundo donde nuestras existencias no se consuman como moda, sino que se celebren como lo que son: dignas, libres y poderosas.



